Presentaciones congeladas

Hace unos días tuvimos una presentación para una serie de vídeos animados educativos en un colegio, así que me puse manos a la obra: primero la búsqueda de referencias y empaparse un poco de lo que se hace ahora, tanto para vídeos educativos para la BBC como infantiles en canales tipo Cartoon Networks.

Siendo un producto para un colegio, hay que ser conservador, con personajes “normales”, nada de pulpos habladores, vampiros y otra fauna. No es fácil dar forma a la idea de una serie, aunque sea uno educativo con dos o tres personajes, y decorados actuales representados en el presente. A medida que creas ése mundo se enriquece, y empiezas a formar parte de él, imaginándote cómo son los personajes, como actuan, dónde, cual es su psicología…

Luego viene esa parte de la creación de las propuestas, Powerpoints, presupuestos.. más aburrida pero que es fundamental para poder crear expectanción e interés.

Sinceramente nunca fui un buen orador, pero lo suplo con presentaciones bien trabajadas, que me llevan mi tiempo. Gracias a ellas puedo apoyarme en el trabajo realizado como “chuleta”, y puedo mantenerme en la presentación con cierto éxito.

El problema en éste caso es cuando la presentación es para tres personas, sentandas frente a tí en una mesa en plan jurado a seis metros de tí en un espacio enorme, frío y con la imagen de tu presentación proyectada en la pared.

La fata de “calor” y cercanía, éste ambiente demasiado aséptico no invita a presentaciones animosas, donde haya una retroalimentación o diálogo. Más bien se limita a intentar explicar lo mejor que puedes el producto, viendo cómo algunos mantienen el interés y sacuden la cabeza, otros miran el móvil, o los que no paran de tomar notas.

Por mucho que intentas incluirlos en la presentación, preguntadoles si lo tienen claro, qué preguntas tienen, sólo obtendrás sonrisas de aprobación, y un vacío en el que es difícil moverse.

Llevabas tiempo pensando en cómo expresarte, qué decir, pero al final parece que estás hablando al vacío, y piensas en terminar rápido y salir de ahí.

Finalmente, casi sin preguntas, entregas tus tarjetas y te quedan con el “me pareció muy interesante” o “estamos en contacto”. Recoges tu laptop, cables y sales, recordando en qué partes te trabaste, cuáles repetiste demasiado y cómo hacerlo mejor la próxima vez, pero con el trabajo realizado y satisfecho.

Afortunadamente nos llamaron para repetir la presentación con el siguiente nivel de decisión, así que contento por los resultados.